La consulta al psicólogo

(Tomado del libro Salud Integral)

Así como tenemos un médico para consultarlo cuando nos sentimos algún malestar físico, conviene auxiliarnos de un psicólogo o terapeuta que nos oriente cuando nuestra mente no se siente tranquila. Sin embargo, todavía existe un miedo a que nos tilden de locos y posponemos al máximo tan necesaria ayuda.

El primer paso sería  definir a quién visitar y tener claro para qué lo estamos haciendo. Recomiendo investigar algunos detalles  previos a la visita, como por ejemplo la experiencia del terapeuta, sus honorarios y cómo generalmente procede en sus terapias.

La decisión debe siempre salir del paciente, pues si te llevan en contra de tu voluntad, será un fracaso anticipado. En mi práctica privada tengo por norma que la cita la haga la persona que va a consultarse. Ya eso de por sí implica un compromiso, sin lo cual la terapia no podrá avanzar. Así, en ese primer contacto empieza el proceso de ayuda.

Aunque el psicólogo es un profesional de la conducta, no pienses que él hará el trabajo que tú tienes que hacer. El será el conductor o facilitador de un proceso para que puedas llegar a buen puerto y se logren los objetivos planteados.

La primera sesión generalmente es evaluativa. Se llenan algunos cuestionarios y se hacen preguntas que ayudan al psicólogo a definir lo que pasa y así establecer las herramientas necesarias para emprender el trabajo que ayudará a coronar el éxito de la terapia.

Muchas personas sólo van al terapeuta cuando están en crisis. Por eso, tan pronto mejoran buscan cualquier excusa para abandonar, hasta que tienen otra recaída y se acuerdan de volver. Eso no es lo conveniente. Se necesita seguir paso a paso el proceso hasta completar todo lo pautado y así sanar para no seguir sufriendo.

Hoy en día existen muchos medios para ayudarnos en cualquier proceso terapéutico. La tecnología nos ha facilitado las cosas, de tal manera que podemos hacerlo sin ni siquiera salir de nuestra casa. No obstante, la terapia cara a cara donde se puede sentir la energía del paciente y del terapeuta  en una vibración integrada, es lo más conveniente. Por más que avancemos en tecnología, el plano físico instantáneo será insuperable.

Después de la primera sesión o de un posible diagnóstico, el paciente tendrá que cumplir determinadas tareas para que puedan empezar a verse los cambios. El psicólogo no receta medicina, aunque algunos quizás lo hagan, pero no esperes tomarte una pastillita para sanarte de una situación que tiene su origen y repercusión en un comportamiento inadecuado.

Lo del psiquiatra es otro asunto. El psiquiatra es un médico especializado en psicofármacos y el manejo será muy diferente al del psicólogo. El sí está facultado para medicar y sabe muy bien cuándo hacerlo. Muchas situaciones de salud, como por ejemplo la depresión requerirán los dos tratamientos. Pero es bueno que puedas diferenciar a ambos profesionales, que aunque sabemos  se complementan y pueden trabajar casos similares, no son lo mismo.

Si confías en tu terapeuta y acatas sus recomendaciones para llevarlas a la práctica, los dos, tú junto al terapeuta, serán testigos de un cambio positivo que se coronará con el éxito y la satisfacción de lograr los objetivos planteados.