1. El cuerpo físico

Es el más evidente y lo percibimos a través de los cinco sentidos.

Está compuesto de moléculas, células, órganos y sistemas. Los

avances científicos nos han permitido conocerlo mejor hasta el

punto de estar desentrañando el genoma humano.

“Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina tu alimento”.

2. El cuerpo energético o etéreo

Es el más denso de los llamados cuerpos espirituales. Vibra en el

interior y alrededor del físico y constituye una especie de

duplicado de éste con una frecuencia energética superior.

En occidente no fue aceptado hasta mediados del siglo XX ya que

sólo se cree en lo que se ve. La tecnología ha permitido descubrir

que las células se mueven gracias a una energía sin la cual serían

meras combinaciones bioquímicas, como un aparato eléctrico sin

la fuente que lo alimenta.

Para la Medicina Tradicional China, la única enfermedad se llama

desequilibrio energético.

3. El cuerpo emocional o astral

Se manifiesta como una capa que envuelve los cuerpos físico y

energético, ya que su grado vibratorio es mayor y más sutil, es

decir, de menor densidad.

A diferencia del cuerpo etéreo, el astral presenta una mayor

movilidad, por lo que puede desplazarse independientemente. Por

eso es más difícil percibirlo por los sentidos físicos y los aparatos

de medición energética.

El sueño y la “muerte clínica” son ejemplos de su realidad.

El mundo de las emociones es el que produce el equilibrio o

desequilibrio del fluido de energía vital del cuerpo físico. El

cuerpo astral se afecta positiva o negativamente con las

emociones, produciendo un impacto igual en el cuerpo físico.

4. El cuerpo mental

Aunque la psicología divide la mente en tres: consciente ,

inconsciente y subconsciente, la Medicina de las Energías

considera que existe un cuerpo mental que vibra a una velocidad

mayor que la del cuerpo astral y por lo tanto tiene una energía

más sutil.

Nuestros pensamientos influyen en nuestro estado físico y

energético. El día en que aprendamos a mantener una relación

armoniosa con ellos, podremos gozar de un perfecto estado de

salud.

Cuando dejamos escapar los pensamientos no convenientes, éstos

se alojan en un rincón del inconsciente o semi–inconsciente y nos

afectan. La meditación consciente los saca a la superficie y así

pueden ser liberados.

5. El cuerpo causal

Este cuerpo tiene una perspectiva espiritual superior. No existen

aparatos que lo midan, pero se intuye y está avalado por creencias

milenarias. Se llama causal porque conoce las causas y las

consecuencias de todas las cosas, incluyendo las enfermedades.

Esa información puede ser transmitida a la conciencia a través de

un lenguaje simbólico.