Querido amigo y hermano que hoy me contactas, es seguro que hay algo tuyo en mí y algo mío en ti. Por eso quiero hablarte de lo importante que es el cuidarte y quererte mucho a ti mismo, para que puedas hacerlo también por los demás.

Si piensas que esto es egoísmo, es porque no entiendes nada de lo que estoy hablando. No puedes amar a otro si no te amas a ti primero. Facundo Cabral de quien aprendí mucho, dijo una vez: “Dios te puso un ser humano a cargo y ése eres tú”.

Aunque podría adoptar varias posturas para explicarte el tema, partiré de una simple conceptualización. Somos una totalidad bio-psico-social-espiritual. Considera cada una de esas partes como las cuatro patas de una silla. Para sentarnos de manera estable, necesitamos  atender a cada una por igual.

La parte biológica o física necesitará alimentos adecuados, ejercicios, descanso y una constante limpieza interna evitando acumular toxinas que impidan el buen funcionamiento celular.

La parte psicológica que envuelve también lo emocional,  nos lleva a una vida de paz interior, con ausencia de miedos y pensamientos positivos encaminados a la búsqueda de la felicidad.

La parte social nos enseña que vivimos integrados a una gran muchedumbre y necesitamos armonizar con ellos, entendiéndolos y buscando la manera de que ellos nos entiendan a nosotros.

Finalmente, la parte espiritual nos lleva a encontrar el verdadero Ser para entender realmente quiénes somos.

Si aprendemos a ocuparnos de nosotros mismos, desarrollaremos un estilo de vida que incluya un trabajo diario y constante con esa visión integral de quiénes somos. En ese sentido, además de sacar tiempo para comer adecuadamente, ejercitarnos y descansar, sabremos aquietar la mente con técnicas de meditación; aprenderemos a pensar positivo para conservar la fuerza interior y desarrollaremos relaciones armoniosas aceptándonos como somos y aprendiendo a aceptar también a los demás.

Sobre estos y otros temas seguiremos hablando en su momento.

Hasta pronto.

Pedro Acosta