El Mindfulness o Atención Plena es un estilo de vida que se expande por el mundo y son muchas las personas que cada día desean aprenderlo y practicarlo. Cuando lo conocí, hace ya algunos años, me propuse expandirlo y fue así como escribí mi libro Mindfulness para el mundo, el cual es un curso de entrenamiento en seis semanas, que terminé regalándole al mundo a través de la red de internet.

Una definición simple de Mindfulness, sería decir que es vivir en el presente sin juzgar. Se dice fácil, pero al momento de querer lograrlo las cosas se complican. Vivir en el presente es permanecer experimentando lo que está sucediendo en este justo momento. Es darse cuenta de lo que estamos haciendo  cuando lo estamos haciendo.

Conviene aclarar que el Mindfulness no está reñido con ninguna creencia o religión.  Puede ser practicado por cualquier persona sin necesidad de rendir culto a nadie. Sólo se busca el bienestar personal, que es un deseo universal.

Existen tres formas básicas de practicarlo: la práctica informal, la práctica formal y la práctica intensiva.

La práctica informal consiste en poner plena atención a lo que generalmente estamos haciendo. Hay personas que dicen no tener tiempo para la práctica de mindfulness. Eso significa que no saben de qué se trata, pues siempre estamos haciendo algo y bastaría con poner atención a eso que estamos haciendo para estar en una práctica de Mindfulness.

En mis cursos de Mindfulness, les pongo de tarea a los participantes que elijan cada día por lo menos tres actividades de todas las que realizan, para hacerlas con atención plena. Por ejemplo, podrían bañarse con atención dándose cuenta de todos los detalles durante ese proceso. Los cinco sentidos más el pensamiento son los canales a través de los cuales entramos en contacto con la realidad. Por eso, si queremos  hacer las cosas con verdadera atención, debemos activar esos canales para darnos cuenta de lo que estamos haciendo.

La práctica formal de Mindfulness va a requerir  de algunas condiciones y aquí sí que tendrás que sacar un tiempo determinado para  poder hacerla. Su formalidad viene porque debemos asumir una determinada postura, una forma específica de respirar y un ancla u objeto de atención para tranquilizar la mente.

La práctica intensiva la realizan personas que desean seguir progresando en la práctica de Mindfulness. Después de experimentar las meditaciones informales y formales, deben pensar en experiencias más intensivas como podría ser un retiro en silencio, un fin de semana o incluso una semana completa. De esa manera, su mente se tranquilizará a un nivel  que  será muy difícil perturbarla.

¿Qué conseguirás con la práctica de Mindfulness? Una vida llena de paz, tranquilidad, serenidad y confianza. Manejo adecuado del estrés, mayor Inteligencia Emocional y autoconocimiento hasta descubrir tu verdadero ser.

Si quieres entrenarte en la práctica de Mindfulness, puedes comunicarte conmigo en el teléfono (809) 482-9999 o escribirme a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.