1. Negación

 Al recibir la noticia, la persona no lo acepta de inmediato, sino que lo niega quizás como una protección para no sufrir tanto dolor.

2. Ira

Cuando la persona considera las posibilidades que tiene de morir, se torna agresiva, exigente, se enfada consigo misma y se revela contra todo.

3. Pacto o negociación

La persona acepta la idea de morir, pero intenta llegar a algún tipo de acuerdo que posponga lo inevitable. La negociación puede incluir a su médico, familiares e incluso a seres sobrenaturales a los cuales ofrece promesas aunque antes se le definiera como no creyente.

4. Depresión

Como el proceso sigue su curso, la persona se da cuenta de que se acerca lo peor. Entonces siente mucho dolor y un gran vacío a veces asociado a sentimientos de vergüenza y culpabilidad. Al final se aísla para pasar a la siguiente etapa.

5. Aceptación

La persona alcanza una gran paz mental que expresa por medio de la serenidad y apacibilidad. Cuando se llega a ese nivel, quien más ayuda necesita es la familia del enfermo para que le permita marcharse en paz, pues ya él está preparado para el despegue. En mi práctica psicológica, he desarrollado un taller titulado: “Preparación para la muerte”. Luego de familiarizar al participante con el tema por medio de una inducción, pasamos a una visualización donde la persona recibe la noticia de que morirá en un período de un año. Poco a poco se le va llevando al final hasta que visualiza su propia muerte y los funerales, incluido un epitafio colocado en su tumba. Aunque parezca fuerte hablar de este tema, la experiencia es que quienes participan logran vivir más plenamente a partir de esa vivencia. Puedo contarles el caso de una señora que visualizó un epitafio que decía: “Aquí yace fulana que nunca pudo disfrutar de lo que realmente quería hacer”. A ella le gustaba mucho la naturaleza y siempre se limitaba de ir a playas, ríos y montañas. Entonces, cuando reflexionó decidió hacer todo eso y su vida cambó por completo. Aparte de ese caso, podría contarles innumerables experiencias de jóvenes que se reconcilian con sus padres o hermanos, parejas que cambian una vida disfuncional por la armonía que todos soñamos, etc. Como ves, un día la muerte se encargará de cerrar este ciclo vital en el cual hoy estamos inmersos. Ojalá que concluyamos cargados de buenas experiencias. Sólo los que están bien despiertos podrán experimentar el disfrute de este maravilloso viaje. Cuando llegue la muerte, conviene que nos encuentre totalmente vivos para celebrar nuestro regreso a casa.