Algunas de las cosas que podemos hacer para tener una mente tranquila, son las siguientes:

  1. Aprende a vivir en el presente sin juzgar. El pasado ya pasó y el futuro no ha llegado. Lo único real es el presente y cuando nos salimos de él la vida se nos va sin darnos cuenta. Una manera sencilla de conectar con el presente es sacar diariamente algunos minutos para entrar en contacto con nuestra respiración. Cuando la mente se vaya a otra cosa, traerla de nuevo con amabilidad al flujo de la respiración. Poco a poco tu mente se irá calmando y entrarás a un verdadero estado de paz interior.
  2. Procura hacer cada cosa que hagas con atención plena. A veces estamos físicamente en un sitio y la mente está  en otro. La mente y el cuerpo deben estar siempre juntos. Si te estás bañando, debes poner toda tu atención en eso, lo mismo si estás comiendo o simplemente caminado en un parque o en una calle cualquiera.
  3. Enriquece tu área cultural, aprendiendo cada día algo nuevo para vivir mejor. El sufrimiento es generado por la ignorancia. Si supiéramos  cómo dejar de sufrir, es seguro que lo evitaríamos. Por lo tanto, no pares de aprender y más ahora que tenemos tantas vías de acceso a la información. Por eso, antes de irte a dormir, pregúntate qué aprendiste hoy y cómo piensas integrarlo a tu vida, pues si aprendes y no lo aplicas es igual que si no aprendieras nada. Las cosas se aprenden  cuando las llevamos a la práctica, pues es ahí cuando verdaderamente las entendemos.
  4. Descubre tu gran sueño en la vida y procura dar el primer paso ahora mismo para convertirlo en realidad. Quizás tienes años soñando con algo y nunca lo haces. Este es el momento de actuar, no lo pienses más y lánzate ahora mismo a la acción.
  5. Si de verdad deseas tener una mente tranquila, vivir sin estrés o cualquier otra cosa importante en la vida, aplícale la regla de las tres P, que son: Pasión, Paciencia y Perseverancia. La pasión es el entusiasmo o enamorarte de lo que deseas. La paciencia es saber que todo necesita tiempo para materializarse, no te precipites. Y la perseverancia es mantenerte con la decisión firme independientemente de cómo se presenten las circunstancias.